martes, 28 de febrero de 2012

Una casa con una gran historia que contar.

La casona data de 1904. Actualmente la construcción consta de 800 m2 y un terreno de 1200 m2, cuando en un inicio no era de grandes dimensiones. El padre de Frida, fue quien mandó construir la casa, típica de su época: un patio central con los cuartos alrededor y fachada completamente afrancesada. Posteriormente Diego y Frida le dieron un estilo muy a su estilo acorde a su admiración por los pueblos de México. Hicieron modificaciones, la ampliaron un poco más y la adecuaron sobre todo, de acuerdo a las necesidades de Frida.




Diego Rivera, quien también vivió en la casa por largas temporadas, terminó por comprarla, pagando todas las hipotecas y deudas que el señor Guillermo Kahlo (padre de Frida) había adquirido gracias a todos los gastos médicos que se habían generado.

Se convirtió en museo porque tanto Kahlo como Rivera siempre consideraron la idea de donar al pueblo de México su obra y sus bienes.; así que posterior a la muerte de la pintora, Diego formó un fideicomiso y nombró un comité integrado por familiares y amigos para vigilar la administración del museo y le pidió a Carlos Pellicer, poeta y museógrafo, que realizara el montaje para abrirlo al público como museo. Desde entonces se ha conservado el lugar como si Frida aún viviera ahí.

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